Soy una especie de astronauta en el espacio con poco oxigeno en el traje viendo alla a lo lejos la "estacion espacial".
A la deriva, contando los minutos y calculando que el propulsor ya no le queda combustible, solo queda un mínimo de reserva.
Aterrado al saber que un pequeño error, un detalle ignorado me costara todo!.
Pero con la sabiduría que los detalles son los que cuentan al final.
Con la convicción de lo aprendido y la confianza en uno mismo, suelen ser herramientas valiosas.
Por eso, cuando uno comprende el entorno, solo queda el corazón que nos guía, nos invita, nos empuja y nos da el valor necesario para apretar el botón y encender el propulsor.
Y despues...
Despues el universo se encargara del resto.
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